Historias y Poemas, Prosa & Poesia

Otro día en la cama

Otro día en la cama, la tos rebasa los pulmones y de ellos escucho solo su eco. El dolor en los huesos abandona los pasos sobre el asfalto y el desaliento cierra mis ojos y me sumerge en la almohada. 

La habitación no resiste la luz que azul entra a través de los vidrios rotos y el aire huye con las nubes blancas  que abandonan el cielo enmarcado en la ventana. La soledad se enreda con el escalofrío que los poros de mi piel ya conocen, observo los objetos a mi alreador y la ausencia me invade.

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Historias y Poemas, Prosa & Poesia

Me Salvé / I Survived

Dedicado a Rosa Gómez (Rosita)

Me salvé del atentado
Me salvé de la muerte que cargaban los seis impactos de bala que recibió el automóvil en el que viajaba
Me salvé de los cuatro proyectiles de ocho milímetros que atravesaron mi cuerpo y dejaron solo agua en mis venas
Me salvé de la advertencia que recibí, leí, no entendí y olvidé en el fondo de mi cartera: “La van a matar”
Me salvé en una esquina de la ciudad que me vio nacer y a la que regresé después de treinta y tres años de ausencia
Me salvé en el abrazo de un hombre que al reconocer a su madre en mi cuerpo sangrante, tomó mi vida en sus manos

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El catalizador de sueños

Dedicado a Bashir S.

Estaba sentada junto a la chimenea empolvada y vieja, repleta de troncos muertos cansados por no correr el riesgo de ser avivados por el fuego. La luz azulada del cielo del medio día pasaba través del gran tragaluz, iluminando la mesa con sus banquitos negros y cojines descoloridos, mientras ella leía vorazmente el libro del famoso bailarín clásico del Ballet Real. 

El mesero italiano la trataba con familiaridad y bromeaban como si los años hubiesen forjado la confianza que los acompañaba. Vicenzo le había recomendado la especialidad vegana del día y aún antes de que ella pudiera ordenar el mismo café del día anterior, él lo sirvió junto a una torta de zanahoria aún caliente y fragante.

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Historias y Poemas

No hay tranquilidad más grande

Nos sentamos uno frente al otro
Entre la nada, sobre la luz blanca
Vos con tu piel mulata y con una voz que no conozco
No te supe ni tan sabio ni tan paciente

Eres otro
No te conozco
No reconozco tu mirada

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Historias y Poemas

Tres despedidas y un adiós

(Primera)

Un día se fue su amante.

Fue una mañana gris de verano, junto al mar tumultuoso y empedrado. Lo vio alejarse hasta el final del corredor zigzagueante de un hotel de glamour tardío, de alfombras oscuras y sucias, de cortinas gruesas que salvaguardaron durante horas la oscuridad de su partida.

 [La Fuerza – la fuerza femenina sobre el león rige la partida, el animal a la altura de la pelvis se somete pacíficamente al llamado de la conciencia]

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(Primera)

Un día se fue su amante.

Fue una mañana gris de verano, junto al mar tumultuoso y empedrado. Lo vio alejarse hasta el final del corredor zigzagueante de un hotel de glamour tardío, de alfombras oscuras y sucias, de cortinas gruesas que salvaguardaron durante horas la oscuridad de su partida.

 [La Fuerza – la fuerza femenina sobre el león rige la partida, el animal a la altura de la pelvis se somete pacíficamente al llamado de la conciencia]

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Historias y Poemas

A woman beyond words

She is sexy green eyes and soft pale skin
She is messy collars and beautiful breasts
She is an open rose of tectonic tremors
She is a brave woman born of a scandalous affair and an unpublished story
She is uncountable books and a catty dog she is too

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Historias y Poemas

Manos

Recuerdo las mañanas de agosto que pasábamos en el solar de la casa, la manguera azul con la que simulábamos la lluvia de abril para refrescarnos del sol de las once, la sombra de la mata de coca con sus flores blancas y el té de sus hojas amargas preparado por la abuela para aliviar los dolores traviesos de la niñez.

Esa mañana habíamos estado las dos, mi hermanita y yo, jugando, sintiendo el vapor de la tierra caliente recién mojada y correteando también a las gallinas de mamá. Papá estaba con nosotras, resguardado del sol en el cuartito de los trastos viejos al final del patio, construido bajo la sombra del árbol de mango que desde el patio del vecino extendía sus ramas hacia nuestra casa y que se fundía con los helechos que mamá tanto cuidaba.

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